Aprendiendo las vocales en el merendero
Francisco Lopez ·

Sobre la misma mesa donde se merienda, a veces aparecen los cuadernos: esta vez, hojas enteras para practicar las vocales, letra por letra, hasta que salgan prolijas. "Segundo día, ya estamos con esto", se escuchaba mientras cada uno terminaba su renglón.
No es una clase formal ni tiene un horario fijo todavía, pero es un espacio que fuimos abriendo de a poco: un ratito para acompañar a los chicos con la lecto-escritura, con paciencia y con muchos dibujitos de colores para que sea divertido.
Cada avance, por chiquito que sea, se festeja como se merece.

