Toda una calle del barrio, de punta a punta, llena de familias festejando juntas. Este año lo volvemos a hacer.
Hubo un Día del Niño que superó todo lo que imaginábamos. La calle se llenó de punta a punta: chicos, familias enteras, vecinos asomados desde los balcones para no perderse nada. Un payaso animaba desde el centro de la multitud, y hasta nosotros terminamos bailando en medio de la gente.
Y este año lo vamos a repetir, con la idea de que sea todavía más grande.