La merienda de todos los días
Francisco Lopez ·

Todos los días pasa lo mismo, y por suerte nunca deja de emocionarnos: la mesa se llena, el mate cocido se sirve calentito, y cada uno arma su pan como más le gusta. Hay quien lo unta con dulce de leche hasta el borde, hay quien prefiere un pancho con mostaza, y siempre aparece alguna torta para compartir entre todos.
No es solo la comida. Es la mesa larga, los chicos más grandes ayudando a los más chiquitos, las charlas cruzadas, la mano que pide "un poquito más" de dulce de leche. Es un rato del día donde todos son bienvenidos, sin excepción.
Esto existe gracias a cada persona que colabora, con lo que puede, para que esta mesa nunca esté vacía.



